Y ahora la rabia me consume. Pudiendo solamente soltar un desgarrador grito de dolor en cuanto me dicen algo. No quiero pensar más en ti. No quiero pensar más en ninguna de las dos. Al menos hoy. Hoy quiero ser libre, joder. Dejarme de “Te amos” de “Te quieros” y de “Hola ¿Qué tal?”. Hoy estoy ausente del mundo, para nada quiero tener contacto con este, y menos con alguna de vosotras dos. No. No quiero volver a comerme la cabeza, no quiero volver a comerme el tarro. Sólo quiero ser feliz, joder, ser feliz. Y esto ya se veía, se veía que tardaría poco en rallarme. Dos semanas he tardado. Já. Mi récord personal. Aunque, no es que esté muy orgullosos de este. Pues eso. Hoy estoy aislado del mundo. Hoy me da igual quien lea y quien no lo lea. Total, a una le importo demasiado, y a otra le importo lo justo. Yo me enamoré de una chica de catorce años, que escribia “q” en vez de “que”, que escribía “t” en lugar de “te” y que utilizaba eso, para decir “q t quiero”. Y no sé, me enamoré de esa chica. No de una chica de escritura impecable, dura por fuera y un trozo de pan por dentro. Me enamoré de esa chica que expulsaba inocencia por cada uno de los poros de su cuerpo. De esa chica con flequillo recto, más blanca que la leche si cabe, y que me alegraba el día al venir del colegio. Mis malditos once. Y yo te llamaba “pelirroja” por aquel entonces... Dios. Y me echaba a llorar con “Catel Furios”, ese tío que según tú fue una perdida de tiempo, y al que en cierto modo, le tengo manía aun sin haberlo conocido. Me enamoré de Campanilla, de esa broma que teníamos nosotros. De esa persona que le gustaban los baños del McDonals, impulsiva, loca, viva. Aquella persona que me alegraba con MP's cada día, de aquella persona. De aquella persona de la que tengo los mejores momentos de mi vida, y me jode que hayan tenido que ser frente a la pantalla de un ordenador. Y después, desde noviembre, me doy cuenta de cuanto me haces falta. No sé de que manera, si no como amiga, o como lo que sea. Pero me da igual. Me da igual lo que sienta o deje de sentir ¿Sabes? No voy a cambiar la amistad que hay entre nosotros ni por un millón de amigos. Me da igual. No, no quiero que dejes de ser mi amiga. Pero seguramente, la cagaré, como es normal en mí. Te mandaré un MP, y me disculparé como un tonto de nuevo. Y estaremos un rato hablando por mensajes privados, hasta que nos perdonemos el uno al otro, y volvamos a ser “amigos” o como sea. Que cuando veo en Twitter un “Conéctate ._.” a mí me dan la vida esas palabras. No sé por qué, pero es así, me importas. Me importaste demasiado una vez y creo que aún quedan resquicios de ese cariño. Y si esos resquicios van a hacer que nuestra amistad se rompa, o algo así, mejor será eliminarlos del todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario