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El hombre es el único ser vivo que tropieza dos veces con la misma piedra. Algunos parecen que quieren romper la piedra con la cabeza.

29/11/11

Granos de Arena

No tienes ni idea de lo que siento por tí. No se puede medir. Es como la arena, sabemos que está ahí, pero no podemos contar cuantos granos hay. Querríamos contarlos, dejar volar nuestra imaginación y saberlo todo. Ni yo mismo sé cuantos granos de arena hay en una playa y ni yo mismo sé cuanto te quiero. ¿Tanto para no poder hablar? Puede.
¿Tantísimo para no poder ni mirarte? Seguramente.

De lo único que estoy seguro, es de que la arena sigue ahí. No sé si tu tendrás arena o no. Pero creo que si tú también tienes, voy a guardarla muy hondo, donde nadie pueda encontrarla. Porque te quiero tanto, que no quiero que nadie, nadie lo estropee. Que nadie estropee lo que siento por ti, o en su defecto, lo que parece que sientes por mí.

25/11/11

Equis Meses

Se me cae el alma al suelo cada vez que las veo, esas palabras que me persiguen noche tras noche. Cada palabra es como un puñal, como si las sílabas finales estuvieran rematadas con cuchillos. Cada palabra me duele más y más, aunque todas las frases tienen la misma. “Mes”. Y delante de este “mes” siempre hay un número. “Un mes”, “Dos meses”, “Tres meses”, “Cuatro meses”, “Cinco meses”… y así hasta nueve, o diez, no estoy seguro. Me siento mierda cada vez que leo esas palabras. Me siento como si los puñales me los estuviera clavando yo mismo, como si la única idea que se me pasara por la cabeza es ese “Polvo eres y polvo seguirás siendo".
Últimamente, no estoy lo bastante seguro de que al principio fuera polvo. Si no que era, simplemente, el vacío. No pensaba que nada pudiera pasar… y nada pasó. Pero… ¿ y si algo estuvo apunto de pasar y yo no me di cuenta de que iba a pasar…?

No lo sé. Lo único que sé que cada vez que pienso que en alguna vez estuvimos juntos… 
Tú y yo, y no me suena a platónico, lo que es muy raro.

No me suena platónico… ¿me has dado autoestima? No lo sé. No la tenía, pero creo que tuve un poco al final… . Lo siento. Pero no quería que te hicieran daño, y no te harían daño costase lo que costase… Aunque me tuviera que hacer daño a mi mismo.

19/11/11

No te fies de un sueño

De pronto, abrí los ojos y empecé a ver como estaba en una estancia blanca, iluminada, con paredes inmaculadas y mucha, mucha gente. Había mesas por todos lados, con comida, bebida, neveritas y gente haciendo tonterías. Muchas tonterías.

Salgo de mi asombro y noto que tengo algo en la mano. No puedo mover el cuello, así que lo lanzo al frente, con fuerza haber que tengo. Tenía un plato en la mano, y al frente, estaba ELLA. La persona que me había rechazado, tratado como a la mierda de vez en cuando, y mirado como si fuera solamente un objeto.

De pronto, siento pánico. No pánico por lo que pudiera hacerme al verme, pues había vuelto la cabeza hacia mí, si no por que el plato iba directo a su abductor derecho. El plato choca, y deja cientos de cristales en el aire, y otros tantos clavados en su pierna.

- ¡Llamad a una ambulancia! - grito y corro hacia ella, que ahora está casi desvaneciendose. Entonces la cojo, tal y como coje un principe a su princesa, y empiezo a correr escaleras abajo. El hospital debía estar cerca, según mi reacción.

- ¡SUÉLTAME! - grita ella, más irritada por el hecho de que yo la tuviera en brazos que del hecho de que tuviera media pierna ensangrentada. - ¡QUE ME SUELTES!

- Ni lo sueñes - digo, y de pronto, se hace la oscuridad

Vuelvo a abrir los ojos, como al principio, pero esta vez, estoy en una habitación menos amplia, igual de blanca que la anterior, pero esta vez, con solo ella. Me acerco y me dice:

- Vete
- No pienso irme - le respondo y le pongo la mano en el hombro.
- ¡ Que te vayas ! -grita, moviendo su hombro y agitandolo un poco para que quitara mi mano.

De pronto me percato de que está en muletas, y tiene la pierna que antes estaba ensangrentada, llena de vendas. Me voy, haciendole caso, otra vez por unas escaleras, y se vuelve a hacer la oscuridad.

Esta vez, aparezco en mi habitación, que no sé por qué, no tiene ventanas, si no solo el marco. Voy a ver que pasa, y veo a un chico en el pollete de la ventana de enfrente, de pie. Quiero decir "No lo hagas", pero no me sale la voz. De pronto, el chico se inclina y cae al vacío. Me quedo patidifuso. En un momento, se escucha un estruendo. Ha caído.

- Debería unirme a él - pienso.

Así que yo también me subo al pollete mi ventana, y caigo al vacío.

En ese momento, despierto.

12/11/11

Como las Agujas de Un Reloj

Te imagino, preciosa bajo una manto de recuerdos y de nubes grises, aproximandote hacia mí. Yo sentado en una esquina sombría, a la espera de una respuesta que no puedo decir por tu mirada. Tú sonries, con un toque de malicia. Pero este toque se convierte de repente en cariño. Yo también sonrío. Tú te sigues aproximando, y entonces yo me levanto. El corazón me da un vuelco que me hace contener la respiración.
No consigo articular palabra alguna, pero lo intento:

-¿ Te voy a tener que invitar a mi funeral? - balbucéo
- Tú sabrás - responde
- Sé clara. ¿Se va a cerrar la herida?
- ¿La tuya o la mía? - sonríe.
- Tú sabrás - le contesto y esbozo una pequeña sonrisa

Entonces sale de esa maraña de sentimientos lo que nunca había sentido hasta ahora.
Estaba ahí escondido. Pero tú vas y lo sacas. Sacas lo mejor de mí. Y depronto, coges algo de fuera, lo peor, y lo metes dentro, otra vez en la maraña.

Como en las agujas de un reloj, donde todo vuelve donde empezó.

11/11/11

Fantasmas del Pasado

Tanto dolor que ha permanecido me tenía que servir para algo. Para darme cuenta de que por mucho que te he intentado odiar, solo lo he intentado por creer que tú me odias. La herida se está curando poco a poco, lentamente. Cicatriza con cada una de tus sonrisas. Y me vuelve a escocer con cada uno de los gestos de dolor. Ahora necesito muchas cosas. Pero principalmente, te necesito a ti... aunque además:

Necesito que seas feliz, tenerte entre mis brazos, besarte en los labios...
Necesito que estes a mi lado... no sé si en lo bueno o en lo malo, pero lo necesito

Solo necesito que me quieras, igual que yo te he querido.
Y no te puedo decir cuanto te he querido... por que ni yo mismo se expresarlo con palabras.

La herida sigue sanando, y ya está casi cerrada. Solo queda tu opinión, o un si, o un no...
Si dices sí, la herida será un fantasma del pasado.
Si dices no... tienes invitación directa a mi funeral.

9/11/11

Confesiones

Quiero que tengas la misma hemorragia interna que yo tengo de vez en cuando, pero quiero que tú la tengas a todas horas. Pero no quiero que la notes. Aún. Quiero que cuando estés a más a gusto, cuando quieras a alguien de verdad, cosa que aún sigo dudando que puedas hacer con aquello a lo que tienes por corazón, se abra la herida. Y podría darme el gustazo de abrirla yo. Pero no. No creo que pueda abrir esa herida, si te soy sincero. Simplemente, porque no me has querido nunca y nunca me ibas a querer. Así que hice bien en irme a otro lado ¿Verdad? ¿Te hice un favor? Por supuesto. Y no tenía que haberlo hecho. La naturaleza dicen que es sabia. Dicen. Así que si tan sabia es la naturaleza, suponiendo que seas lo que la mayoría de la gente dice que eres, en algún momento tendrías que acudir a tus necesidades biológicas. Ah no. Ya atendiste esas necesidades con otro. 

“Polvo eres y en polvo te convertirás” no eres nada para mí, pero lo fuiste todo ¿Entiendes? Me equivoqué al defenderte tantas veces. Claro, que entonces estaba ciego. Ahora ya no me escuecen los ojos. Pero si que sigo teniendo la misma herida en el centro del pecho. Abierta de par en par, con las costillas al aire, los pulmones expuestos a la gravilla y el corazón palpitante. 

8/11/11

Futuras Cicatrices

Te lo dije. Ponme una tirita cuando aún la herida sea superficial y no esperes a que se abra y haya que hacer un torniquete. ¿Sabes? He aprendido algo. Debí de haberme puesto yo la tirita. Ahora la herida se ha hecho grande, está en mitad del pecho. Los bordes me escuecen.

 Estuve tanto, tanto tiempo ciego… que cuando al fín me atreví a abir los ojos, se me curó la ceguera, pero empezaron a escocerme también los ojos. Así que ya sabes. ¿Tenías los ojos bien abiertos no? Pues ahora, jodete. Quiero que a ti también te escuezan los ojos igual que a mí