Toda la noche en vela, mirando frases que te puedo decir, mirando todos y cada uno de tus movimientos en el pasado, una y otra vez, como un paranoico. ¿Para qué? Me pregunto, una y otra vez, llegando a martilizarme. Si cada vez que me acerco a tu presencia respirar es una necesidad secundaria de mi cuerpo. Sí me paso las noches enteras mendigando un te quiero en mis recuerdos que nunca encuentro. Rectifico. Ya sí Lo he encontrado, y, me siento plenamente feliz. No me sentía así desde hace demasiado. Creo que, incluso desde hace un año. Me siento vivo. Joder, me siento vivo. Lloro como un niño de teta y no es por la tristeza. Es de la maldita felicidad que siento. Y si esta felicidad es la que hace que mis noches las pase en vela, voy a dormir poco.
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