Datos personales

Mi foto
El hombre es el único ser vivo que tropieza dos veces con la misma piedra. Algunos parecen que quieren romper la piedra con la cabeza.

10/12/11

Nueve/ Doce/ Dos Mil Once


9/12/11

Había estado esperando este día en muchos sentidos. No sé por qué, pero, me lo había estado recordando continuamente. Por varias razones. Era el último día que tenía “libre” antes de que los trimestrales se abalanzaran sobre mí. Era el día, en el que tenía que haber tenido tres exámenes, para los cuales ni me había molestado en estudiar. Estaba demasiado… obseso, con algunas palabras como para perder el tiempo intentando recordar qué es una metáfora. Y eso que las uso continuamente. Algunas de estas palabras eran “Aquí esto, esperando”, “Me encantan las dos últimas entradas”, “Yo rápido me busco a otro”, “¿Te quieres liar con ella?”, “Sí”, “No”, “No se”, “Seguramente” y por último, “Te quiero”.

Me había montado mis propias películas durante las últimas… ¿5 semanas? Dejarte me había dejado destrozado. Sin posibilidad de arreglo. Tú te habías quedado con una parte de mí. Es como un muelle. Vale que lo aplastes, y lo estires sin ton ni son, y parezca el mismo. Siempre que no lo estires con demasiada fuerza, por que entonces la deformidad sería permanente. Tú no me habías retorcido. Tú solamente me habías estirado un poco, cuando estaba reprimido, y bajado un poco los humos cuando me pasaba de la raya. Solo hiciste bien por mí.

Pero eso era en la práctica. En la teoría, cualquier cuerpo al que se le aplique una fuerza, lo suficientemente grande para deformarla por un momento, no vuelve a ser el mismo cuerpo. Pues igual que a mí. No volveré a ser el mismo. Pero seré mejor. O, al menos, eso intentaré. Y, en cuanto a lo de que te has quedado con un trocito de mí… Quédatelo. No lo quiero. No lo quiero si no es contigo. Así que, ahora, guárdalo siempre cerca de ti, para que me complete mientras esté a tu lado. Aunque tú ya me completas.

Por un tema de Matemáticas… es absurdo. Por un simple tema de Matemáticas. “Venga ñajo, que sabes de sobra que los mejores momentos salen sin preparación”. Eso era lo que tenía de más. La preparación. Así que tocaba que un día, cualquiera de estos… me faltara. Y tuvo que ser ese nueve de diciembre. No me había preparado nada los días anteriores. Ni si quiera había preparado algo que no tuviera que ver contigo. 9 de Diciembre, no sabía lo que iba a hacer. Todas la horas, igual. Intentando hacer lo que me quedaba. Desviviéndome por conseguir ese aprobado que sabía que necesitaba para que no me hundieran permanentemente en la miseria.

Y entonces, cierta personita propone llevar un plan a cabo, que tú no te acabas de creer. Y yo no podía ver como ibas a estar así… ¿Celosa? Ni idea. Era la prueba de fuego que yo no había pedido. Quizás me vino bien que alguien obrara por mí de una vez por todas. Pero no aguantaba, así que tuve que decirte la verdad, después de ver que sí, que estabas celosa. Las cosas espontáneas dicen que son las más bonitas.

-         “Bueno, pues eso un día ya queda…” – se quedó a cortas otra persona.
-         ¿Quieres salir conmigo? – casi balbuceé

Y entonces, se me hizo medio segundo eterno. Más que eterno… Raro. Pero entonces vas tú y dices “Sí” y suelto yo aliviado un “Pues ya está”. Me levanto, e intento sacar esa adrenalina que tengo almacenada en mi cuerpo. No me lo creía. Es que era como un sueño.

Y mi felicidad siguió creciendo a la hora. Y seguía sin creérmelo. Hasta que me lo creí. Porque esperando a cierta persona, llegó otra que te quitó… un simple tema de Matemáticas. Y ya listos, empezó a coaccionarte. Pero no se llamaba coacción. Era dar un empujoncito con un cuchillo, no es como la vaca de Milka, pero funcionó. Por un puto tema de Matemáticas. Es que aún no me lo creo. Tanta preparación para nada, si después, lo único que hacía falta era un poco de “magia”.

Por cierto, mentí al decir que el besarte sería como si se me olvidara hablar. Fue mucho más. Fue el que se me olvidara respirar por un segundo, el que todo el cuerpo me temblara, el que se me olvidara por un momento donde estaba, el que si abría los ojos volvía a ese universo frío que estaba aislado de ti. Era todo eso. Es preguntarme la gente que donde tenía las manos, y yo no saberlo. No saber donde coño tenía unas putas manos, una extensión más de mi cuerpo. Y, sinceramente, ver tantos videos de “Cómo besar” para nada, por tener miedo. Es que fue… perfecto, al menos para mí. Todo lo que decían “Lo que no has de hacer”, pasó, o, al menos, algunas cosas. Pero, que demonios. No tengo ni idea de si pasaron o no. Mi cuerpo obraba solo por su parte, mi mente dirigía y yo no podía dirigir a mi mente. Aunque mi mente obraba demasiado bien.

Pero te separaste, debías recuperar tu tema de Matemáticas. Aunque hiciste bien, que a uno se le olvide respirar no es muy bueno para el organismo. Entonces, estaba esperando que volviera ese dolor incansable que me solía embargar. Y… nada. No volvía. Era extraño. Me sentía feliz por una vez en 5 semanas. No me lo creía, no volvía al mundo frío, seguía como en casa. Sinceramente, mi corazón acababa de salir por la boca, así que no extraña que no se me calmara en lo menos tres horas. Así que ya sabes: 9/12/2011.

No hay comentarios:

Publicar un comentario